Cuando hablamos de Atletismo


Cuando hablamos de atletismo, lo primero que viene a nuestra cabeza, es que es un deporte individual. Pues depende: Depende de la actitud de cada uno. Depende de la interacción que tengas con otros atletas. Lograr objetivos personales está muy bien, es la recompensa a nuestro esfuerzo. Pero que gratificante es ayudar a un compañero o compañera a cumplir sus objetivos.

Esa era la actitud con la que afrontábamos la mañana calurosa y concurrida de bicicletas, patinadores, paseantes y demás semovientes que han acudido este sábado a la Casa de Campo.

La cita se originó el viernes por la tarde en Vallehermoso. Ramón, con ficha en el Canguro, es un atleta de Run For You en toda regla. Estábamos buscando una liebre para que le ayudara en un entrenamiento muy duro. El objetivo, conseguir la mínima en 1500 para el campeonato de España sub 23. La primera opción, Sergio Soto, no podía. Un problema ya que Sergio es un seguro para acompañar con la bicicleta y marcar los tiempos de paso. ¿Qué hacemos? No hay plan B. Mario Pérez y yo empezamos a hacer cálculos de los ritmos que había que realizar y ¿cuántos metros, Mario, podría soportar? Esto llegó a oídos de nuestra presidenta Carmen, que este viernes tenía los niveles de testosterona por las nubes, y dijo: “Yo me encargo, yo le ayudo”. Le comenté; “Carmen, no tienes experiencia y hacer de liebre no es nada fácil”. Da igual, ya conocéis a Carmen, cuando le apetece hacer una cosa y le motiva, lo hace. Pasaron las horas e hice los cálculos de velocidad en kilómetros por hora y escribí a Carmen: “Los 500m a un ritmo de 27 km/h y el mil a 26 km/h”. El nivel hormonal de Carmen debía de haber disminuido y ya no estaba segura de poder alcanzar esos ritmos: “Rober no creo que pueda alcanzar esas velocidades”, yo le contesté “Ya te estás acojonando…”. Me encanta estas situaciones que vivo como entrenador, me acosté y dormí a pierna suelta, sabiendo que tanto Ramón como Carmen iban a estar de los nervios por hacerlo bien, cada uno en su terreno.

La mañana amaneció calurosa y con las dudas confirmadas de Carmen. Nos preparamos y empieza el calentamiento. Veinte minutos tranquilos analizando la forma de operar. Carmen tocando las narices, una y otra vez preguntando: ¿A qué ritmo hay que ir? ¿De dónde tengo que salir?…. Tengo que empezar a pedir currículum a mis atletas, necesito unos mínimos. Al final la cosa quedó de esta manera: Mario le tiraba 250m y Carmen viniendo lanzada intentaba ayudarle los siguientes 250m. ¡Qué queréis que os diga! El primer 500 salió perfecto, la marca por debajo de 1’07”, y las liebres, tanto Mario como Carmen, estuvieron perfectas. Voy a empezar a creer en un Ser Divino. El siguiente mil igual, a 2’33” saliendo con el freno de mano puesto y acelerando al final. Teníais que haber visto a Carmen con la cara de satisfacción de saber que podía ayudar a Ramón a ese ritmo. De una forma mágica, le regresó la testosterona. El último 500 fue una ayuda en un principio y, al final, una lucha entre Ramón y Carmen. El resultado es que ganaron los dos, Ramón hizo 1’07” y Carmen llegó primera y con cierta ventaja.

¿Seguís pensando que el atletismo es un deporte individual? Pues yo, sinceramente, he visto un trabajo en equipo y un sacrificio en conjunto por facilitar y ayudar a un compañero a conseguir un objetivo. Son días que uno se siente orgulloso de pertenecer a Run For You.

La inclusión sale del corazón y hay el mismo camino en una dirección que en otra. Siempre pensamos en una persona con discapacidad, como alguien a la que hay que ayudar, pero ellas también nos pueden ayudar. La distancia es la misma, tanto en una dirección como en la otra.


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